Del Fondo, de privatizaciones totales, de las futuras generaciones

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Mucho se ha dicho sobre el uso de los dineros depositados en el Fondo de Fideicomiso, igualmente sobre la posible venta de las acciones que el Estado panameño todavía posee en las empresas de interés publico y social. Estoy convencido de que las razones expuestas por diversos funcionarios del Gobierno Nacional son técnicamente sustentadas y entendibles, además de buscar un objetivo que todos deseamos como lo es, el mejoramiento de la calificación de riesgo. Sin embargo, financiera y soberanamente distan mucho de mi criterio, y quizás del criterio de muchos otros panameños que tampoco tienen que estar en acuerdo con lo que a continuación expondré.
Haciendo historia sucinta, cuando el gobierno del presidente Pérez-Balladares privatizó parcialmente el INTEL y el IRHE, muchos de los que ahora quieren vender las acciones que el Estado Nacional aún detenta en las hoy corporatizadas empresas de interés público y social, se opusieron esgrimiendo distintos raciocinios. Sería atinado preguntarse por qué el cambio de criterio, más aún cuando culpan a los gestores públicos del pasado quinquenio por haber implementado esas políticas neoliberales y como responsables del posible incremento de las tarifas de la luz y el teléfono. Creo que existe una contradicción de juicios en su exploración de alternativas, una doble moral.
Es importante destacar que luego de privatizadas estas empresas, a pesar de que pudo haber existido un motivo fácilmente identificado, entiéndase referéndum, el gobierno de turno no se gastó el dinero en obras sociales, que eran y son muy requeridas en este país. La decisión acertada para mí fue la escogida por la pasada administración, gastar los intereses que genera el capital.

poverty-1148934_1920Señores burócratas, los panameños no vamos a desaparecer al final del quinquenio mireyista, esos dineros pertenecen a la presente generación de nacionales y a los que están por nacer. ¿Cuál es el afán de comprar deuda, a pesar de que si existe un ahorro en hacerlo? ¿Es la decisión acertada? Aquí quiero hacer un inciso mencionando una frase que escuché de un gran profesor en mis tiempos de universitario, “Cash is the King” (entiéndase como, “el efectivo es el rey” ) pido excusas por la mezcla de idiomas. Además, haciendo una analogía exigua quiero saber, ¿qué pareja de mortales comunes cuando contrae matrimonio compra su residencia al contado? Utilizan una hipoteca para poder adquirir la vivienda, como la mayoría de los ciudadanos de este país. Conclusión, endeudarse responsablemente no es una mala práctica financiera y como prueba de ello, encontramos las principales economía del mundo que emiten deuda constantemente a pesar de que tienen ahorros.

Quizás por la sensibilidad social de parte de algunos de los altos miembros del actual gobierno, y al no encontrar recursos para satisfacer promesas de campañas, quieren echar mano a la gallina de los huevos de oro, porque ella es la más fácil de sancochar. Señores tengan cuidado, porque el que siembra vientos cosecha tempestades, si ustedes quisieron ser gobierno, ¿qué clase de tarea pensaban que era gobernar? Definitivamente que no es sencillo; se requiere creatividad, imaginación y mucha responsabilidad.

Al hablar de un tema tan complejo como la deuda panameña, entiendo que debemos analizarlo tomando en cuenta todas las variables de la ecuación. Para esto hagamos un diagnóstico financiero simple del estado de situación de la Nación; es decir, si Panamá tiene US$ 7,5000 millones en deuda externa y le restamos el Fondo de Fideicomiso nos daríamos cuenta de que la deuda neta es US$ 6,200 millones. Así se analiza un riesgo en Panamá y en la China. Cualquier banquero con discernimiento lo puede confirmar. Es cierto que existiría un ahorro en el valor facial de la deuda si la misma se recompra en los mercados financieros, sin embargo, el inversionista listo y el mercado eficiente podría encarecer el precio de la deuda panameña, porque ya es público que existe la intención de adquirirla. De hecho, recientemente, los precios de los bonos Brady han experimentado una subida en su cotización. Caballeros, nadie entrega los planos del polvorín al enemigo, y con esto no quiero decir que las instituciones financieras internacionales son enemigas de la Nación y que los tenedores de nuestros bonos son unos inquisidores de nuestros intereses como país, pero ante todo, son inversionistas y entre sus fines está la obtención de beneficios pecuniarios.

En Panamá lo que necesitamos del Gobierno es coherencia en su estrategia financiera, disciplina fiscal, persecución del grave delito de evasión de impuestos y una reforma tributaria justa para todos, acompañada de estímulos fiscales apropiados. Estos temas no son nada sencillo y necesitan del concurso de las mejores mentes nacionales honestas para crear las directrices a seguir.
No avalo que una persona que gane un salario mínimo, al recibir una bonificación, el empleador deba retenerle un porcentaje elevado en comparación con actividades económicas privadas que generan decenas de millones de dólares en ganancias, con una tasa de impuesto muy inferior a la de este trabajador. Pienso así, porque en este país existen industrias que, reconociendo su importancia en la Economía Nacional, teniendo en activos más de US$ 28,495.70 millones ( 4 veces el PIB de Panamá ) y ganando millones de dólares a espuertas anualmente, tienen su tasa promedio efectiva de impuesto en aproximadamente 5%. Los aludidos saben a quienes me refiero.

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Personalmente creo que es hora de que le devuelvan algo significativo al país que por tantos años les ha brindado las seguridades jurídicas y sociales para desarrollar tan lucrativa actividad. En este análisis, sugiero que tomen en cuenta un concepto económico muy fácil de interpretar, a través de una gráfica, con el objeto de mantener el acicate para los inversionistas, el principio de Laffer. Mediante este fundamento económico, se trata de ilustrar el argumento de que existe una tasa óptima de impuesto, mediante la cual el Gobierno maximiza sus ingresos tributarios sin afectar la actividad económica sujeta de este gravamen. Ese es el número mágico que por medio de una reforma tributaria imparcial, con equidad y firmeza el Gobierno Nacional debe establecer mediante un debate con las partes pertinentes en esta industria y otras. Si entre todos logramos hacer esto, puesto en frases simples, estaríamos reduciendo el patrimonio privado de unos cuantos inversionistas particulares en cantidades justas y apropiadas y salvaguardando el peculio nacional que también les pertenece a estos visionarios empresarios, además de garantizar una variante que no se tendrá si se utiliza el Fondo de Fideicomiso, la sucesión del patrimonio nacional para beneficio de las futuras generaciones. Por favor, con este análisis no me tilden de enemigo del capitalismo, al contrario, creo en la empresa privada como motor del PIB nacional y soy un convencido de las bondades de las normas capitalistas de oferta y demanda en los mercados. Pero, siguiendo la tercera vía de Tony Blair, los mercados deben estar al servicio de los ciudadanos y no los ciudadanos al servicio de los mercados.

Con respecto a la posible venta de las acciones que el estado panameño todavía posee en las empresas de comunicación y electrificación, creo que nuestro país no debe vender sus participaciones en ellas. Una vez más la solución más fácil a corto plazo es la venta de las acciones . Los que prefieren esta alternativa de liquidar estos valores lo sustentan, entre otras cosas, en que Cable & Wireless perderá el monopolio en los próximos años, y asumen que automáticamente las acciones se depreciarán. Señores, si C&W pagó US$ 672 millones por el 49% de las acciones, de seguro que en su análisis tomaron en consideración esta circunstancia y a pesar de esta disposición, trajeron sus libras esterlinas desde la isla para pagar el precio. Que yo sepa, la multinacional Bell South en Panamá no ha experimentado un deterioro a través de los años, porque enfrenta competencia en la telefonía celular. Al contrario, esa compañía es una generadora constante de dividendos y ganancias de capitales a través de los años para sus accionistas, satisfechos de haber mantenido sus posiciones en esa empresa. Por todo ello, estoy seguro de que el precio que pagaron por la concesión en su momento tiene hoy, a escasos cuatro años de la licitación pública, una plusvalía significativa. Sugiero, sólo a manera de sondeo, averiguar qué valor le ha dado el mercado panameño a las acciones de Bell South, a pesar de la entrada en el servicio de comunicación móvil de C &W. Lo mismo podemos decir de GTE, o Telefónica de España, compañías que han invertido millones de dólares y de pesetas en distintos países del mundo en este negocio, conociendo que enfrentan competencia. Con este párrafo he querido sustentar mi punto de vista de que competencia no significa por combustión espontánea un deterioro de beneficios económicos. Esa es una de las bondades del capitalismo.

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Ahora, volviendo al estado de situación de nuestra nación, en el renglón de activos existe un lugar para acciones de las empresas corporatizadas. Si ellas se venden al precio que el mercado establezca, entrará más liquidez a los estados de situación y desaparecerán las acciones. Cero mata a cero hasta el día de la transacción. Con la liquidez obtenida, estoy seguro de que el Gobierno hará inversiones en el sector social y creará infraestructura para beneficiar a los más necesitados, satisfaciendo promesas de campaña y complaciendo a la clientela política de hoy. Cuando esto ocurra, del estado de situación de la República se desvanecerán para siempre los dineros provenientes de las ventas de las acciones que todavía, al día de hoy, el Estado panameño posee, y las obras creadas se depreciarán. Por lo tanto estamos ya en números rojos. Consecuentemente me gustaría preguntar y ¿después qué pasa? Lo bailado o gastado no se le podrá devolver a las futuras generaciones.

No obstante, todo lo expuesto hasta aquí, pienso que criticar sin proponer carece de probidad de conciencia. En simple aritmética, porque es más complicado que un artículo, le digo al pueblo panameño lo siguiente: en dividendos de C & W recibimos US$ 62 millones, en intereses del Fondo de Fideicomiso invertidos sanamente podemos obtener más de US$ 100 millones al año, no tengo en mi poder los dividendos que las empresas de electrificación han aportado al estado, pero ciertamente deben ser varias decenas de US$ millones al año. Estimemos que la suma total son US$ 200 millones por año. Con una planificación sensata y con ayuda de las IFIS podríamos hacer una emisión de US$ 1,000 millones a 30 años con ciertas premisas que garantizarían el repago de los intereses anuales y el capital al vencimiento de esta emisión, de tal forma que nuestra clasificación de riesgo no se vea afectada. ¿Cómo? De los US$ 200 millones al año, debemos destinar aproximadamente US$ 100 millones al año al pago de intereses de esa emisión, nos quedan US$ 100 millones, de esta suma, US$ 33.3 millones por año se depositarían en un fondo de contingencia ( Sinking Fund ) para amortizar la emisión al vencimiento, generando por 30 años intereses adicionales sobre una suma creciente por año, nos quedan US$ 66.6 millones por ejercicio fiscal que podrían ayudar a complementar los presupuestos de los ministerios sociales, y lo más importante, durante 30 años estaríamos creando ahorro y en 30 años todavía mantendríamos nuestro patrimonio en las empresas de interés social y público como C & W, en un país en el que tan solo en los últimos veinte años ha duplicado su población. La pregunta clave es, dentro de 30 años y al ritmo de crecimiento que experimentamos, cuánto más costarán esas acciones? No se puede saber, pero si sé que la emisión al vencimiento se pagará sin ningún problema.

Con respecto a que en el futuro tendremos que realizar grandes erogaciones para hacer pagos a la deuda actual, me sorprende que ahora que son gobierno les preocupe, ¿acaso no lo sabían? ¿Qué clase de gobernantes tenemos que se asustan ante los compromisos de la nación? Cada Gobierno, mediante su presupuesto, ha de desarrollar sus planes, cumpliendo con las obligaciones del país. Allí está el quid de ejercer una gestión gubernamental eficiente. Para eso, la mayoría simple de electores le confió el timón estatal. Señores, los presupuestos de su quinquenio dependerán de sus políticas económicas. Si confían en ganarse el gordito o gastarse la herencia de la familia panameña mediante el uso del fondo y las privatizaciones, lo que fácil llega, fácil se va. Si son creativos, si incentivan la economía le harán un homenaje a Panamá protegiendo lo que pertenece a todos los panameños.

Finalmente, aplaudo que este Gobierno quiera mitigar la pobreza en demasía que nos parte el alma a todos, pero por favor no arruinen el futuro de nuestros niños. Los que me conocen saben por qué termino de la siguiente forma, Iñaki se los agradecerá.